Según el Banco Mundial, Brasil es el país latinoamericano que genera una mayor cantidad de basura electrónica, y se cree que para el 2018 todos los latinoamericanos produciremos cerca de 4800 kilo toneladas de esta basura, esta cifra es aproximadamente el 70% más de lo que se generó en 2009 y por encima del 5% de lo que se espera a nivel mundial.
Esto está relacionado a preguntas tan básicas como ¿cada cuando cambias tu teléfono celular? ¿tú computadora? ¿televisión, horno de micro ondas u otro aparato electrónico?
Por ejemplo, los medidores de energía eléctrica son causantes de riesgos ambientales y para la salud desde que son enviados al basurero, sin saber que son totalmente reutilizables, por lo que existen grupos que se encargan del reciclaje de estos dispositivos, generando beneficios al medio ambiente, y compañías de electricidad.
Por medio de una alianza entre el Banco Mundial y las centrales eléctricas brasileñas, se consiguió que, en seis estados, medidores obsoletos, transformadores, cables y otros equipos, para que se reciclara, con lo cual se recaudó cerca de 5.4 millones de reales (1.7 millones de dólares)
Este tipo de reciclaje en los países en desarrollo emplea a más de 64 millones de personas de acuerdo a lo que dice el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés)
Esta es una acción “altruista” pues ayuda a la preservación del medio ambiente, pero más allá de esto es una actividad económica capaz de generar ingresos que apoyan a la economía de un país, pero aún requiere de mayores regulaciones según la ONU.
De los 21 países de la región como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú tienen marcos regulatorios para la eliminación y tratamiento de estos residuos, pero Costa Rica, México y Brasil tienen las empresas de reciclaje en el estándar internacional R2, que busca proporcionar más seguridad para el ambiente y salud de los trabajadores.
El esfuerzo que se requirió para el reciclaje de los medidores de energía hace referencia al trabajo que se necesita para hacer lo mismo con teléfonos móviles, ordenadores y otros equipos que se van a la basura año con año y es un tema que permanece en estudio para futuros proyectos de recaudación y reciclaje.

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